Si bien en
encuentros anteriores tuve la ocasión de escuchar sus ladridos a lo lejos, en
el interior del bosque, en esta ocasión que ahora os cuento, esta corza, se
podría decir que trató de intimidarme entiendo yo aunque no lo se a ciencia
cierta.
Me
encontraba sobre la pequeña ladera que
forma un cauce seco cuando me percaté de que un corzo venía en mi misma dirección.
A unos metros escasos el mamífero se dio cuenta, paró y comenzó a ladrarme pues
ese sonido que emite es una especie de ladrido e incluso arañó en alguna ocasión
el suelo al estilo de un toro bravo.
Me quedé
sorprendido primero porque no salió huyendo al verme y después por lo que os
acabo de contar. Hasta que no me moví hacia ella, pues permanecí lo más quieto
posible, no se escapó. Pensé que trató de llamar mi atención por algún motivo,
anduve oteando por el cauce seco en busca de alguna pista pero no encontré nada
además de muchos espinos que hacían muy difícil cualquier búsqueda.
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